domingo, 31 de agosto de 2014


"La vida cabe en un clic
en un abrir y cerrar 
en cualquier copo de avena
Se trata de distinguir
lo que vale de lo que no vale la pena
Y a mí me vale con que me des
poco más que nada
A mí me basta con una de tus miradas
(Pensando, estaba pensando
Por la ventana de aquel bar
mirando a la gente afuera
ir y venir
y juraría que te vi...)"


sábado, 30 de agosto de 2014





En el plano de las actitudes, puedo decir que todo es demasiado confuso, cambiante, verborrágico, disparatado. Entonces puedo pensar en el plano de las emociones, y lo que se genera. 


Lo que me genera. Es incomparable.

Y aunque puedo afirmar que esto de olvidarte, u olvidar olvidarte en cierto punto, podría llegar a estar funcionando, solo hace falta un saludo, una señal, una huella tuya para que vuelva al punto 0. Y tener que recomenzar todo desde el inicio nuevamente, y desde luego ya gané un poco de práctica por lo menos.






Es que al fin y al cabo es eso. Porque con vos tengo todo aunque no tenga nada. Con vos acaricio lo eterno sin tener que pisar el cielo. Aunque esté perdida te encuentro. Con vos nunca hay remordimientos ni lamentos. Con vos hay emoción.

Pero con vos hay angustia, dolor e indecisión. Hay miedo, locura, confusión. Pero hay confianza y no hay pudor. Imprecisión. Porque con vos nunca se sabe aunque se sepa. Con vos hay lomos de burro y grietas que se hacen baches, no puedo confiar en que sé el camino como la palma de mi mano. Es que al cabo y al fin es eso.

Creo que me está gustando más la trama que el desenlace.




"Dos paseantes distraídos
han conseguido que el reloj de arena
de la pena para, que se despedace
y así seguir el rumbo que el viento trace.

Ir y venir, seguir y guiar, dar y tener, entrar y salir de fase,
amar la trama más que el desenlace, (x3)
Por ahí como en un film de Éric Rommer,
sin esperar que algo pase,
amar la trama más que el desenlace. (x2)"

¿A dónde vamos?








No sé, paremos de zigzaguear, dar vueltas sin sentido, me estoy mareando.






jueves, 24 de julio de 2014


I see fire,
Blood in the breeze.

And I'll hope that you'll remember me.


Dejar ir, ir y venir, ser uno con la marea.

Me harté de pensar, suponer, autopreguntarme, dudar, cuestionar, imaginar y muchos infinitivos más.

Quiero dejar de lado todo y sólo sentir. 

La briza del viento, el frío polar del invierno, la gota de lluvia que cae sobre mi pelo, los pasos ágiles sobre las hojas crujientes del otoño, el ruido de mis pies contra el asfalto, la textura de la lana de mi bufanda, de aquella oveja del sur de la Patagonia, la luz del sol.



Pero no puedo obviar el dolor, el frío en mis huesos, la adrenalina que me da el miedo, la confusión e indecisión, el pánico. La fuerza que sale de la nada y te hace reaccionar intuitivamente. Hablar, canalizar, destruir y construir, y destruir y reconstruir de la nada de nuevo. Buscar consejo, ayuda, buscar críticas. Escuchar. Oír. Pensar por qué esto es importante, por qué algo así sería importante para mi, para alguien, para cualquiera. ¿Es importante? 
Para mí lo fue.



Nada me lo quita, yo sé que fantaseé cualquier aventura, imaginé cualquier otro sueño porque nada es real, nada pudo haber sido real. Pero realmente fue así, lo fue, fue verdad y lo vivi.


And you can stay with me forever 
Or you could stay with me for now 
Tell me if I'm wrong, tell me if I'm right 
Tell me if you need a loving hand 
To help you fall asleep tonight 
Tell me if I know, tell me if I do 
Tell me how to fall in love the way you want me to



Borrón y cuenta nueva.

Ya no importa la historia, ni si fue real, ni si sé la verdad.
Sólo me importa el futuro, para construirme un mejor presente, sin obsesiones, sin (tantas) locuras, un poco de felicidad sana, con mis amistades, con mis cercanías, con mis esperanzas.

Un futuro que no arrastre al pasado, pero memorioso.
Un futuro que se escriba sin guiones ni ecuaciones.
Un futuro que no tenga cálculos ni sugestiones.
Un futuro que se desarrolle inesperadamente.

Lo que me importa es un futuro que me haga volar libremente, con alguien que sepa estar debajo para atraparme por si me caigo repentinamente. Poder soñar sin miedo a defraudarme o autosabotearme y que la realidad no me abofetee sin piedad.







jueves, 17 de julio de 2014



"Y me pregunto cada noche, mira que ironía, por qué te soñé, alguna vez"

"¿Cómo dejar de ser lo que nunca fuimos?"

"Quién pudiera..."




Yo quiero ser ese quién, mirá mi corazón. Trate mil veces de olvidarte y siempre es lo mismo. Nada cambia en mi, siempre me sumerjo en el mismo abismo.

Es imposible borrar tu recuerdo de mi memoria, pero tampoco lo quiero así. Es por eso que siempre te quiero a mi lado, pero me desordenas.



Veo cómo cambia todo a mi alrededor y cómo cambia todo en vos, y aún así quedan cosas intocables. Esos hilos en la trama que resaltan por tener algún nudo especial de aquella vez que...

Por esto quisiera que cada lágrima derramada por cada memoria se transformara en lluvia. Que se derramara en ti y te despertara, para que te dieras cuenta de todo.






Por todos esos recuerdos, esos momentos vividos que para mi lo significaron todo; y quizás para vos nada fuera de lo ordinario. 

Por eso, dejate llevar, ya está todo dicho, ya nada puede funcionar. 

Nunca voy a terminar de comprender, sólo se que es temprano todavía, y por más de lo que yo quiera, piense, imagine o fantasee; dejate llevar.






Yo sé que soy una estúpida por desperdiciar cada chance, pero no puedo hacer nada para cambiar lo que pasa. 


Trato de hacer todo, y todo resulta en nada. 





Y me siento inútil, lenta y desbordada, mientras brotan las lágrimas e inundan todo.

Inundan mis penas, mis oportunidades, mis esperanzas; y se ahogan mis principios y finales.

Mis pensamientos y construcciones y articulaciones. 

Y todo se desordena en el caos. Para variar.


Pienso en los pros y en los contras; pero nada funciona, ya no se que hacer, entonces dejo de pensar, sigo adelante. 

Pero, escuchame, ¡te pareces a la utopía vos! Hago un paso p'adelante y te me vas dos más allá. 

Y así y todo te sigo buscando sin encontrarte, te miro sin mirarte del todo porque tengo miedo que te esfumes, te escucho con el volumen al tope porque tengo nervios de perderme de algo y te olfateo como si fuera la ultima vez, para grabar tu aroma en mi mente.

Ya nada sirve, todo está igual. 
Mejor dicho, todo cambia menos esto.
Menos vos y yo.

Y...

"No todo da igual
Porque la Tierra no es la misma sin Marte
El lunes no es igual sin el martes
La vida no es la misma sin arte
Ni el cielo sin Dios
La noche nunca es noche sin luna
El baño no es igual sin espuma

El cuadro no es igual sin colores
El pasto no es el mismo sin flores
La fiesta no da igual sin licores
Ni el canto sin voz
La arena no es la misma sin pasos
El circo no da igual sin payasos
Y el tiempo me ha enseñado que yo
No soy el mismo sin vos"


PD: No tengas miedo de amar, verterás lágrimas con amor o sin él.







martes, 29 de abril de 2014

No me considero amiga de la muerte pero tampoco le tengo un odio irascible.

Año a año, día a día los que no están se hacen presentes en todo, en todos nosotros, en todas las cosas. Tienen maneras de comunicarse, considero, con los que seguimos de este lado del espejo.
Dándole tiempo al tiempo es de la única manera en que puedo entender, e incluso muy puntualmente apreciar. Lo que se nos quita vuelve a nosotros, siempre, de las maneras más inesperadas.

La muerte siempre nos rodea, nos acecha y, por ende, pasamos tanto tiempo con ella como lo pasamos con la vida. Es un status-quo que es muy frágil ante cualquier cambio en su composición, y esto se trasluce en la realidad.

En mi vida, la muerte siempre estuvo ahí. Por cuentos de terceros, o por experiencias en primera persona. En nuestras vidas, la muerte siempre está. Curioso, ¿no?
¿Cuál será el objetivo detrás de tantos malabares? ¿Tanto azar? ¿O será lógico, planeado?

Lo que quiero creer es que todo pasa por algo. Que la gente que se fue haya cumplido con sus objetivos del lado de acá. Que del lado de allá no hay violencia, ni resentimiento, ni odio. Y aún así, la muerte me genera que la odie, que odie la muerte de la gente, que odie que la muerte se lleve a la gente de acá para allá.
Pero por algo será...



Entonces lo que queda es conservar los momentos, las ideas, recordar siempre y nunca olvidar. Mantener viva la memoria de las personas queridas y amadas por nosotros, y así vivir digna y eternamente en el conocimiento. Porque detrás del olvido sólo hay muerte, yo te recuerdo. Ayer, hoy y siempre. Yo los recuerdo, recuerdo los momentos, los años, las emociones. Porque por algo habrán sucedido, algo habrán querido significar. Algo habrán hecho.

Porque detrás del olvido sólo hay muerte.

jueves, 10 de abril de 2014

¿Y si mi corazón pudiese cantar?
¿Qué diría?

Ya no se ni que sentir,
No se que pensar,
¿Dejarlo ser?

La infinidad lo invade todo,
Como el oxígeno puro,
Me marea, me desordena,
Me está cambiando, quema.

Calma, la plenitud pacifica,
Rectifica-nos, rectifica-me,
A mi cuerpo, a mi alma,
Para demostrarme que soy.

No qué soy, que existo.
¿Qué existe? ¿Algo, nada?
¿Existís? Existís,
Porque me estas quemando,

Oxígeno
Estás sobrepoblando todo,
Y me amenazas con tus brazas,
¿Me entregaré?

Distancia
¿Que podría brindarte yo
Que ya no tengas en tus dominios?
Te doy mi paciencia.

Equilibrio
Dame tranquilidad,
Hacé que no me preocupe
Por lo que vaya a pasar.

Honestidad
Requiero, ¿está en stock?
No tolero más la incertidumbre,
Quiero saber.

Verdad
Te necesito pero no puedo quererte,
Es como querer atrapar el aire
Te escapas.

Huida
Quiero correr,
No volver atrás.
Dejame ser.

Tristeza
No quiero ver más tu cara,
Odiame, olvidame
Quiero ser feliz.

Momento
Nunca es el indicado.
Por eso voy a hacer de mi momento
Todos los momentos.


sábado, 5 de abril de 2014

¿Es que no queda nadie que crea en el amor?

Una mujer y un hombre


Una mujer y un hombre llevados por la vida,

una mujer y un hombre cara a cara
habitan en la noche, desbordan por sus manos,
se oyen subir libres en la sombra,
sus cabezas descansan en una bella infancia
que ellos crearon juntos, plena de sol, de la luz,
una mujer y un hombre atados por sus labios
llenan la noche lenta con toda su memoria, 
una mujer y un hombre más bellos en el otro
ocupan su lugar en la tierra.

Juan Gelman







Y acá estamos, ocupando nuestro lugar uno al lado del otro. Vamos y venimos por este mundo juntos, somos uno. ¿Nadie queda con quien disfrutar los detalles simples de la vida? ¿A nadie le importa nada? ¿Es que no queda nada que valga la pena ser vivido en compañía?







Tengo ganas de hacer nada. La lluvia cae e inexorablemente pienso en todo, y en como todo puede ser nada a la vez. Cuando pare de girar el mundo, voy a girar, gritar, bailar, nunca parar de soñar.

Voy a convertir la nada en el todo, sin perder tiempo, sin caer, sin parar. Y que eso sea suficiente. 
Dejar de estar atrapada en una metáfora y decirle basta a todo. A las malas actitudes, a los enojos; a toda esa nada, volverla un todo.
Abran los ojos, es la hora de ver.





miércoles, 12 de marzo de 2014

No tengo nada que ocultar, ya no tengo nada más para decirte. Te di mi todo en mal momento pero lo sentí envolviéndome. Rodeándome como si fuesen tus brazos, venís desde atrás y no puedo verte. Porque no estás. Porque te lo dije desde el fondo de mi ser y no supiste ver lo que pasaba en mí. La elegiste por sobre mi y me dolió, me dolía y me siguió doliendo porque yo lo sabía. Ya lo sabía. Sabía qué pasaba, de qué te beneficiabas y vanagloriabas. De mi debilidad, de mi corazón. 
No la viste caer a esa taza, que se rompe de la manera más estúpida que existe. Se rompe porque ni la miraste, supusiste que todo estaba bien cuando comenzaba a rajarse y resquebrajarse desde su interior. Y la pateaste debajo del mueble, me figuro que con muy poco interés.
Y de repente, aunque progresivamente, quizás por acción de brisas subterráneas o terremotos suaves, la taza reapareció debajo del mueble para tu regocijo, de que la creías perdida para siempre y luego la ves decepcionado. Rota.
Ya no es la misma taza, nunca más volverá a estar en tus manos y sentir tu calor. A pesar de que ella te conoce y sabe tu historia, fue sólo que no eligió un buen día.
¿Fue una cosecha tardía o una virtud fallida de una vidente? ¿Cuál era su deber ser?
Ella fue, y sigue siendo, la inoportuna, la inesperada e indiscreta taza que se rompe luego del temblor, ante el movimiento menos brusco. Pasiva,  pero mortalmente quebrantable al superarse sus capacidades fundadoras.
La taza rajada.

jueves, 20 de febrero de 2014



Me molesta no poder encontrarle una respuesta correcta a todo;
pero desde luego puedo ver que eso es así porque así debe de ser. 




Nada viene en bandeja de plata, y si fuese así para todos y todo por igual, no existirían las lágrimas, ni las enfermedades, ni el dolor. No lloraría ante los más profundos y desgarradores secretos de una confesión. 

Nada me afectaría, ni la muerte, ni una película triste, ni caerme. No me asustaría, la bruma no me ahuyentaría.

No me escaparía de vos, ni reaccionaría extrañada y dubitativa, nada me preocuparía. Ninguna sensación me alteraría, sería un ente que flota sin interrupción durante tormentas, sequías, inundaciones. Sería todo y nada a la vez.









Pero claro, no venimos en bandeja de plata. Cada uno tiene sus dimes y diretes, sus idas y vueltas a lo largo de todo el planeta. Entonces, ¿qué queda como normal? ¿Qué es ser "normal"? 


¿Hay alguien que lo sea? ¿Lo soy yo?








Generalmente no me sorprendo de mi misma, pero en estos últimos tiempos me asombraba cuánto podía no cambiar, el último año que pasó parecía que estaba estancada. Que yo misma me quería ver en el mismo lugar, siempre ahí sin cambiar nada, porque no quería que nada cambie. Quería que todo fuese igual, de que los que ya no están estuviesen ahí conmigo como siempre.

Nada puede permanecer igual. Nada. Y aún así me costó un año verlo. Asumirlo. Es que ya no soy yo. Es decir, ya no soy la que era hace más de un año. El tiempo pasó, y con él se fueron y llegaron muchas cosas, y un poco de mí voló con ellas. 







Armé mis valijas y partí hacia nuevos rumbos, de la mano de mis amigos cercanos y, también, de la mano de los que ya no están. Porque no están acá conmigo, pero yo siempre los llevo, siempre los llevaba en mi valija personal. 

Y así, me extrañé de mi misma. Haciendo cosas que por un tiempo me parecieron impensadas de mí. ¿Cómo iba yo a estar haciendo eso? Y quizás el cambio es parte de crecer, de una forma rara, única y peculiar, de ir desde lo hondo de mi ser hasta afuera, para forjar caminos hasta encontrar el propio. Y vivir.





miércoles, 15 de enero de 2014

La Corriente

¿Qué es lo que sucede cuando ir con la corriente se vuelve monótono, en lugar de ser un camino turbulento?
La decadencia se incrementa y la vehemencia se desvanece, y al fin deja a su paso las marcas de un pasado correcto en todos los sentidos salvo con el de uno mismo.

Sentir la rugosidad alrededor que presagia el cambio de estructura, la cómoda incomodidad, o lo contrario; esa sensación de correr contra la corriente por el simple deseo de enfrentarla una y otra vez, y cada vez más nos mantiene de alguna manera estables dentro de nuestra propia inestabilidad, desafiante.

Este tire y afloje logra mi propia necesidad de saber qué será eso que me arrastra; quiero saber qué hay más allá de donde ya no llego a poder ver nada, ni distinguir el eterno horizonte.

La corriente gana fuerzas y por momentos nos avallasa, no tiene un pelo de tonta, nos conoce y vigila; por eso muchas veces gana. El objetivo de este "juego" sería ¿no dejar el brazo a torcer frente a ella? Porque tenemos la fuerza necesaria para contrarrestarla, para ser testarudos como una roca y permanecer en un lugar por muchos años casi de manera inalterable.

Pero eventualmente el paso del tiempo nos erosiona, nos modifica y nos va a formar para seguir a la corriente, pendiente de nuestras hazañas para así cuando transitemos nuevamente esos lugares sintamos que fueron nuestra casa verdadera, por el tiempo pasado en ella aunque no haya sido nuestra propia casa.

Porque desde luego, no dormimos en ella, no nos bañamos en ella, no cenamos con nuestras respectivas familias ahí. Sólo pasamos largas tardes, y casi noches, en buena compañía, al resguardo y, consecuentemente, formándonos con su ayuda. Su lugar en el mundo. En mí dejó una marca, y así es que al transitar esos lugares una amplia sonrisa se dibuja en mi rostro y, si el humor me acompaña, suelto una pequeña risotada en mi asiento de pasajera, para el deleite de mis conocidos compañeros de viaje de colectivo.

Y nada puede cambiarlo, ni yo, ni el tiempo mismo, ni nadie. Por lo cual uno termina amando a la corriente; y esa es su belleza.