lunes, 1 de julio de 2013

Mientras miro hacia fuera veo un fulgor. Luz incandescente que me recuerda una vez más donde estoy.
Veo el reflejo de la luz en los espejos, algo me nubla la vista.



 Viene y va, nada lo detiene. Esos instantes que comparto con esa mirada me hacen sentir viva. Puedo ver la belleza en las cosas, todo tiene algo de bello, algo de bueno.
 Puedo ver aquellas cosas que antes no veía, o fingía no ver. Tu luz. Esos detalles que me hacen dar cuenta de que estás ahí, irrevocablemente, de una u otra manera.


 Y creo que lo que más me importa es que quiero que estés ahí. Aquí. Pudiendo ver todo esto conmigo, a mi lado.


 Poder apreciar todos los recovecos y escondites que tiene la vida, sus vueltas y enredos, y sus desenredos.
 Quizá pedir que estés aquí es egoísta de mi parte, después de todo debés estar haciendo maravillas donde estás.

 Por eso es que a través de estas señales mi angustia cesa cada vez un poco más, mi codicia se diluye y mis lágrimas la acompañan. Mis caprichos son solo eso, el anhelo de querer más de vos porque no estás acá.
 Y cada día pasa y cada día se acrecientan, la duda, la angustia y la nostalgia. 
¿Por qué?
¿Por qué vos? 
¿Por qué nosotros?
Lo increíble es que no creo que nunca halle la respuesta,
solo se que fue, pasó y ya voló con las hojas del otoño. Sin embargo sigo pensando en el que hubiese pasado si...
Creo que todos lo pensamos. Y cuestiono y me cuestiono, y es un circulo vicioso que nunca para.
 
Es por eso que en este eclipse decidí quedarme hace mucho tiempo. Oculta por mis decisiones y mis temores a confrontar el paso del tiempo, de lo real, lo tangible del todo. No pude verme al espejo por un largo tiempo. No me hallaba a mi misma en mi.













Ciertamente tiene mi sello de locura.

 El tiempo dicto mi sentencia. Los movimientos marcados por hilos invisibles sobre mí. Un huracán envolvente que te absorbe, y una vez dentro de él, todo se ve tan natural, se vuelve costumbre con el paso de los días y ya me despierto inmersa.
 Ajena a todo lo conocido, y desconocido. Nublada por mis propios cuestionamientos y dudas.
Y así una,
y otra,
y otra,
y otra vez.




 ¿Por qué?
 Porque así se crece, se cambia. Así actúa el paso del tiempo sobre todos, y sobre mí.

Así lo fue ayer cuando estabas acá, cuando te tenía, no para mí sino para todo. Para ser.
 Eso era lo más precioso del mundo para mí, solo que quizá en ese entonces no lo sabía con seguridad.
 El tiempo supo dejar sus huellas y conservo esas pequeñas cosas que me recuerdan tanto a esas circunstancias.


¿Cómo poder olvidarte si olvidándote lo único que logro es volver hacia atrás? 

¿Cómo soñar un mundo nuevo si mi mundo no existiría sin vos?


¿Cómo vivir un día más sin pensarte en algún momento, al encontrarte en esos escondites rebuscados de tu antojo y perdición?


Y de repente,










el hilo se corta.

Ya no voy a escuchar más tu canción.
Todo vuelve a ser normal.
Ya no veo ese fulgor que me enceguece y me ayuda a rememorar aquellos momentos de alegría.
Todo se tiñe y pasa a ser falso para mi.


El centro desaparece, se desvanece y comienzo a divagar, ¿por qué? 


¿cuánto de esto es real y cuanto una ilusión?


Entonces, lo veo. 





Veo eso que te carac-teriza. Carac-terizaba. Te veo. Por fin, te veo, te tengo cerca, puedo ver tu forma, tu color, todo. Todo es posible ahora.

 Estoy llena de esperanza porque ahora no hay problema sin solución. El horizonte se ve claro.

¡Esta ahí! No hay nada que lo difumine, es eso y nada más, yo sé que es eso.


 Es tan hermoso.
Sí.
Lo es; una hermosa ilusión es.



Todo es tan perfecto que no parece ser real, parece un sueño.





¿Qué me está pasando?


No puedo creer ni en mi misma, ya nada es lo que parece y con el tiempo caigo en la cuenta de que te perdí.

Es así, no hay un plan B, no hay eclipse para vos, es lo que veo y lo que vi. Lo que seguiré viendo.




 
Voy a seguir viendo estos colores porque es lo que me queda de vos. Es la huella que dejaste.






 Esa cicatriz que nunca va a curarse, sin importar el paso del tiempo, sin difuminarse como un fantasma. Hasta siempre va a quedar, como vos. En mi.



  
 El horizonte me engaña, cambia, se transforma. Nunca se queda quieto y siempre le sucede algo nuevo. Para bien o para mal.




Como yo.



 Pasa el tiempo y todo cambia, todo cambia. Vos y yo, nosotros, cambiamos. Yo crezco sin parar, vos mantendrás una juventud eterna. Comenzamos nuestro nuevo viaje, separados.
 El tiempo viene y va, y lo más loco de todo es que desapareciste.
 ¿A dónde te fuiste?
 Gracias por dejar tus huellas tras tu paso por aquí, así se que eventualmente voy a verte, un día u otro, y voy a sentir eso que sentía a tu lado,
 Nada podrá reemplazar esas migajas de pan que dejaste al volar por este cielo.



 Dejame esto. Este cielo, estos colores y estas formas que son tuyas, todas tuyas.

 Pero no, cambia.
 Yo nunca me cansé, tratándose de vos, así que podes volver, porque me sigue haciendo falta.
 Sé que no vas a volver.
No puedo pedirte un milagro, no.
Te pido que dejes huellas, que me las dejes. A mí, solo eso.
Quiero poder verte, recordarte y sentirte acá. Quiero que compartas mi viaje, lo que se suponía que iba a ser nuestro viaje juntos.


 Compartí el viaje conmigo, no me olvides, no olvides que te dije te quiero.

viernes, 21 de junio de 2013

Impulsame a soñar. 
No te voy a olvidar aunque mi último recurso 
sea imaginar. Imaginarte. Imaginarnos.
Así te veo en mis ojos. Te veo en todo, en el cielo, 
en el Sol, en la Luna.


Te veo en el movimiento. 


En las cosas más simples, 







veo tus huellas, 

 
 las veo aunque no quiera, 
aunque no deba,
aunque ya, a pesar de todos los intentos,
no me de cuenta.

¿Qué es lo que queda? Un tren vacío, pero lleno de recuerdos. Que se mueve pero a la vez está congelado por mi miedo, por mi duda constante, por una pregunta sin respuesta.


¿Qué es esto?
Y esto desencadena en una espiral infinita de cuestionamientos.
Que no para, no se detiene, y siempre vuelve a empezar.
¿Qué soy? 
¿Qué está pasando?


 Y todo esto, toda la delicadeza de las palabras, todo este entramado ceñido no se deshace porque ya nada importa. 
 Ya no me importa.


 Si es a, si es b, si es c, o cualquiera de las variables.






 Lo más importante es el centro de la cuestión. Creo que ya no me importa lo que pienses, lo que piensen y lo que pienso. Porque todo va a seguir igual. Como en una fotografía, el momento se captura, y yo creo que esto no es más que nada.


  Una duda, una incertidumbre que resta a ser dilucidada. 


Si existen los tréboles de cuatro hojas, uno no vendría mal.


Antes de que todo se vuelva antiguo, una reliquia, de tanto esperar sin actuar; algo debería pasar.
El movimiento, un susurro del viento,


una sombra bajo una hoja, la luz natural de la Luna.


 Solo queremos llegar al cielo. A través del movimiento, sin importar si debemos desenredar lo enredado, iluminar lo obscurecido.


  Siempre encontraremos estas huellas fantasmas a contraluz. ¿Serán de verdad? ¿Será la verdad?




  Es un espectáculo todo lo que se puede encontrar solo dando un paso hacia adelante. Yo di unos cuantos, y siempre me sorprendí de llegar a donde nunca supe que llegaría. Y sí, así es la utopía, uno camina tres pasos y la utopía hace cuatro, sigue alejándose, cada vez más. Como un arco iris.


  Caminante no hay camino, se hace camino al andar. Siempre para adelante, nunca para atrás. Hay que ir hacia arriba y seguir la luz. 


  Porque siempre, 
siempre, 



vamos a encontrar esos huecos de luz,
de esperanza, que nos recuerdan al pasado,
de aquellos tiempos dorados, que dejamos atrás,
olvidados, congelados.
A la espera que, ante una nueva mirada de nuestros ojos, 








podamos ver
aquello que vimos, 
aquello que vi.







  Te vi.
Escondido tras un árbol.
Caminando,
sonriendo,
aún hoy, y para siempre,
haciendo camino.
Al andar.

domingo, 16 de junio de 2013


Fin.
Suficiente, basta.


A otra cosa.

Quiero ser cambio. Seguir adelante. Sentir.
Si el mundo me pone a prueba, sigo caminando.
Si veo un obstáculo, lo salto. Como esas piedras que rebotan una y otra vez con el agua. Infinitamente.
C'est la vie.
Es un viaje eterno, rocoso, tortuoso, esto que llamamos vida.
Quiero creer algo mejor de mi, que puedo seguir, y aspirar a ser.
Sin fingir. Sólo quiero verdad. Nada más.
Quiero luchar por vivir lo que quiero vivir.
Conseguir lo que me hace bien.
Ser feliz, constantemente.
Pero si para llegar a esto tengo que sacrificar lo que creo.
Y más importante, lo que creo de mi,
ya no creo en nada de lo que me digas o hagas.
Pas aujourd'hui.
Jamais.
Lo mejor es hoy, y lo que está por venir.
Crece junto a mi. No pierdas tu imaginación.
Chist!
Se nos acaba el tiempo.



Se nos acabó.



domingo, 5 de mayo de 2013

La mente recuerda, no los cuerpos.

Quiero que seas una parte de mi cielo, de lo que me hace feliz. Que puedas ver la belleza que hay en el mundo, y la tristeza. Que observes. Ya nadie mira, sólo ven. Nada de lo que los rodea los altera ni preocupa.
Quiero que seas atento. Quiero que esperes. Que me esperes. Que veas cuanto siento. Quiero ver cuanto sientes.

Quiero que no te alejes, es lo que más me duele.
Que sepas, antes de que sea tarde.

Todos mis sueños giran en torno a vos. 
Y no puedo creer que sea así.
Nada, nada es verdad. Sólo algo, y ese algo se multiplica en mí.
Nunca en vos, obviamente que en vos no. ¿Por qué sería diferente?


miércoles, 20 de marzo de 2013

Nunca me imaginé que algo así me pudiese suceder. De entre todas las personas, encariñarme con vos, que por fuera pareces tan reacio a todo, tan extranjero, desde lejos un solitario. Pero desde lejos no se ve la totalidad, no se ve la mejor parte del todo. No se ve eso que sos, que te hace ser vos, el que de cada día me encariño mas, solo con pensarte y soñarte.
Todo indicaba lo contrario, no pensaba en nada hace años a tu lado. Convivía, vivía, existía. Nada más, so pretexto para algo más. Simple, lentos, pacientes pero simples fueron los días compartidos, y cada día me convencía más de que mi hipótesis era cierta. Era sólo la superficie lo que aparentaba ser así de indiferente y aislado. Porque quisieras que fuese así, o no.
Fue toda una aventura, sé que para mi lo fue. Noche tras noche todo cambiaba una y otra vez. Reía y sonreía a la par de tu voz y tu risa y esbozaste una pequeña sonrisa, por de más auténtica, que le dio calor a mi corazón y color a mis mejillas. Simplemente eso era necesario para que yo fuese feliz. A pesar de tu inevitable y notable locura, que me causa gracia y, en cierto modo, orgullo, la música sonaba en mis oídos, la más bella música del universo, diciéndome, cantándome . Las mejores personas están locas ya que miran el mundo con otros ojos, claros y sinceros.
Tan poco hizo falta para quererte, yo creo que ya me lo creía de antes. Ya estaba ahí, únicamente hacía falta algo de tiempo para que reluciera ante mis ojos, aunque no en los tuyos. Tan turbados estaban, y siguen estando, y realmente no se si se van a despejar algún día, ni qué depende de eso. ¿El día que este segura? ¿Cuando sea capaz de saber con seguridad? Ante mis ojos sólo veo un enigma.
Real es poco decir. El cielo blanco y celeste, lo soleado de la mañana, recae sobre ti. Aquella sonrisa y alegría que premeditadamente atesoré en mi memoria a la vista de un futuro incierto y nada cierto sobre cómo darte a saber. Saber que sólo esto nos queda, un atardecer y nada más. El tiempo cae en picada y nada es como se ve.
Para algunos es prácticamente lo mismo, un nos vemos y a continuar como si nada pasara. ¿Por qué el bloqueo, la impotencia, el encierro, la imposibilidad? ¿Por qué todo parece ser azul? No hay colores, nada cambia, el tiempo se congela alrededor. ¿Qué puedo pretender si todo lo que hago es imaginar y soñar con algo que no sé si sucederá?
Mi mente trata de buscar una lógica, una razón a esto y no le está siendo fácil. Me guío por corazonadas, instinto, señales que no sé si lo son o si realmente están allí. Todo se pierde y desvanece cuando te veo. Comprendo un poco y digo que te quiero, que te amo, pero no entiendo cómo. Las aguas se calman y se colman, pero aclaran cuando estás cerca, aunque algo cambia. Al principio me resultaba imperceptible, casi un espejismo, pero ahora lo siento. Siendo que nadie puede engañar a los latidos del corazón.


Nunca Todo Fue Tan Real Para Mi

sábado, 12 de enero de 2013

No noté que te noté hasta que me notaste.
Me notaste.
Notame, 
notame. 

Anotame,
contame.

Mirame,
pintame.

Hablame,
                                acordame,
acordoname,
                                                                                 besame,
amame.

Las cosas que hace el Amor, deshace la mente y rehace el corazón. Parece ser que lo fue, por ti. Pero ahora deja un sabor agridulce, mi idea tuya, tu imagen me hace caer una y otra vez, el bosquejo que tengo en mi corazón es dulce; mientras mi mente aborrece las f i b r a s de tu ser. 

Amor, esas cosas que sólo los locos consiguen, se atreven y obtienen.
Amor, aspiración de muchos, manjar de otros pocos que sólo algunos podrán degustar en su punto culmine.
Amor, lo que le haz hecho a las mentes de hoy. Y de siempre, dejando tus huellas a como de lugar para que atravieses sin preocuparte por los escombros que produces al pasar.

Escombros que podrán ser mansiones y lujos para los desquiciados desinhibidos, para aquellos que van a mirar.

Alarmante, porque donde pasó una vez el Amor, éste vuelve a visitar, cual vías de tranvía, sin francos  no tiene vacaciones. 
Algún día ese tren tendrá su última parada y se encontrara fuera de servicio, quizás será el mismo en el que los lunáticos dejen de mirar; ya sea porque han perdido la fe, la pasión, se cansarán de esperar el próximo. Han perdido al Amor.
O tal vez porque debajo de esos escombros renacieron flores de aquello que el tren aplastó, porque nunca quiso mirar. Porque nunca se pierde el saber amar.












Carito, suelta tu pena
se haga diamante tu lágrima
entre mis cuerdas.

miércoles, 26 de diciembre de 2012




Ser un ente que orbita permanentemente a tu alrededor, no te molesta, te hace feliz. Saber que siempre está, girando sin salir de su camino establecido, nunca desviándose inesperadamente. 



Ahí a la espera de una alarma, de aquello que lo sacude, para poder llegar y confrontar ese obstáculo, sin aproximarse a ti por la presión que ejerces. 




¿Rechazo? ¿Indiferencia? Ese significado que tienes en mi se desvanece poco a poco cuando veo que no ves; obnubilado por un monstruo verde.




Y aún así, me dejo llevar por esa inercia que me atrae, que me dirige y coordina, que me ordena y condena.


Dependencia permanente, a la par de un sueño que lo nubla todo, haciéndonos imposible discernir sobre el bien y el mal de esto, y su cruel realidad o su vaga inexistencia.