Piérdete, que yo te encontraré.
Encuéntrame, que yo me perderé.
Es un juego sin final.
Es un juego sin final.
Un juego sin rival.

Dos gotas de agua,
en una tormenta vivaz.
Sepárate de mi,
así luego te encontraré,
en el laberinto de mi ser.

Siempre se habla de sacrificios en la vida.